Contexto Histórico

Isabel La Católica (1451 Madrigal de las Altas Torres – 1504 Medina del Campo) nace en plena época bajomedieval y muere en los albores de la penetración del Renacimiento en España. Es por ello que toda su vida transcurre en la transición entre dos formas de ver el mundo tanto en la política, como en las artes y en el conocimiento.

Casa Natal

Socialmente, fue una época de convivencia y confluencia de diversas culturas y religiones: los cristianos viejos, los musulmanes, los judíos y los conversos. De esta mixtura típicamente hispana surgió el arte mudéjar, del cual tenemos importantes ejemplos en toda la Ruta de Isabel La Católica. También fue importante el llamado “gótico isabelino” o “estilo Reyes Católicos”, caracterizado por una mezcla del estilo mudéjar, el gótico flamígero y la introducción de pequeños motivos italianos.

Estilo Gótico Isabelino

Durante su infancia y adolescencia, previas a su reinado, Isabel pudo ver muy de cerca las luchas intestinas que se sucedían en su Castilla por el poder, encabezadas y fomentadas por las distintas facciones nobiliarias que trataban de manejar a la Corona.

Su hermanastro Enrique IV no logró poner paz en el reino de Castilla y su mismo reinado fue objeto de controversia y manipulación. Una parte de la nobleza le despojó de su poder coronando en su lugar al hermano pequeño de Isabel, el infante Alfonso, en la conocida como “Farsa de Ávila”.

Reyes Católicos

Tras el episodio de su matrimonio con Fernando II de Aragón, Isabel sabía que pronto vería culminadas sus ansias de gobernar, a pesar de tener que luchar en el conflicto sucesorio por la corona, tras la muerte de Enrique IV.

Entre 1468 y 1476, Isabel es proclamada como princesa sucesora de Enrique IV, celebra su matrimonio sin el consentimiento regio, da a luz a su primogénita, es desposeída de su condición de princesa de Asturias en favor de Juana la Beltraneja y finalmente se autoproclama reina de la Corona de Castilla.

La rendición de Granada

Es en este momento cuando su sueño político de unificar los reinos hispanos se va cumpliendo, con la unión de los reinos de Castilla y Aragón, firmando la paz con Portugal tras la guerra de Sucesión y, finalmente, culminando en la Conquista de Granada y la expansión de los territorios conquistados tras el descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón en 1492.

Doña Isabel la Católica dictando su testamento

A su muerte, Isabel vio peligrar todo lo que había conseguido junto a su marido Fernando. La muerte de sus hijos Isabel y Juan,  el matrimonio de sus hijas María y Catalina en otros reinos extranjeros, y la enajenación de su hija Juana, casada con un príncipe extranjero y simpatizante del reino francés, le hacían temer la pérdida de su legado político, por el que tanto había luchado en su intensa vida como reina.