La figura de Isabel la Católica

La Figura de Isabel la Católica

La figura de Isabel La Católica es una de las más importantes de la Historia y también de las más controvertidas. Su personalidad, de gran clarividencia de ideas y firme determinación, la llevó a reinar Castilla y Aragón y a reivindicar el derecho de las mujeres a gobernar. Esto le ocasionó en muchas ocasiones conflictos con su marido Fernando, que a veces se sentía un simple rey consorte.

Su voluntad política era la de la pacificación del caótico reino de Castilla y su unificación con otros reinos hispanos. Para ello celebró su matrimonio con el heredero de la Corona de Aragón, uniendo ambos territorios bajo un único mando y limitando el poder de las familias nobiliarias.

Su educación religiosa le llevó a retomar la tarea de la Reconquista y pretender la entrega y cristianización del reino nazarí de Granada, ciudad que se rindió en 1492. Esta voluntad evangelizadora le condujo a protagonizar los acontecimientos históricos que constituyen las sombras de su reinado: la instauración del Tribunal del Santo Oficio o la Inquisición y la expulsión de los judíos en 1492. Con la conquista de Granada y el edicto de expulsión de aquellos que “judaizaban”, pretendía la unificación de los territorios hispanos bajo la misma fe cristiana.

Sus deseos de expandir el reino de Castilla se vieron colmados con el descubrimiento del Nuevo Mundo por parte de Cristóbal Colón, que tenía el apoyo y la financiación de la reina.

En el aspecto familiar, Isabel y Fernando tuvieron cinco hijos en común, muchos de ellos con un destino funesto, que no se vieron destinados a completar la obra política de su madre.